Los años 20. El cine de vanguardia.

El párpado blanco de la pantalla desafía al mundo.

Por Santiago Rubín de Celis & Andrés Rubín de Celiso.

La década de los 20, como lo sería más tarde la de los 60, representa uno de los decenios de mayor originalidad y experimentación dentro de la historia del cine. Una innovación formal que esta presente, desde luego, en la obra de los grandes cineastas del período 1919-1929 (Gance, Lang, Murnau, Dreyer, Eisenstein…), pero que además alienta un fenómeno, el del denominado cine de vanguardia, que se desarrolla simultánea e internacionalmente tras la Gran Guerra, verdadero desencadenante de la revolución artística que significan los movimientos de vanguardia. Lo vemos en Francia, Alemania y Rusia, pero también en los Países Bajos, sobre todo en Bélgica, en los Estados Unidos e incluso en el Japón. Lo que no invita, precisamente, a generalizaciones sumarias; hasta tal punto abundan dentro del avant-garde perspectivas, estilos y, sobre todo, concepciones sobre lo que debería ser el cinematógrafo. En común, un desafío al cine institucionalizado. Un propósito que queda expuesto con claridad en palabras de Antonin Artaud: «una profunda renovación de la materia plástica de las imágenes, en una verdadera liberación, en ningún caso azarosa, sino ligada y precisa, de todas las fuerzas ocultas del pensamiento» (El cine, Madrid, Alianza, 1982, p. 18). Leer más…